Algunos empleadores podrían sentirse traicionados ante la noticia de que su colaborador está en busca de otro trabajo. Eso, sin embargo, parece tener sin cuidado a un gran número de personas, que desean cambiar de aires. De acuerdo con un sondeo realizado por el portal Trabajando.com entre 3 mil personas, el 99% desea cambiar de empleo, mientras que sólo el 1% se siente «bien» con su proyecto profesional actual.

 

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No hay nada de desleal en esta decisión. Lo difícil, casi siempre, es dar ese paso con el conocimiento del jefe, porque eso podría perjudicar o hacer sentir incómodo al empleado. Cuando un director se entera del descontento de su colaborador se pueden presentar varios escenarios, uno de ellos es tener mala actitud o mayor exigencia hacia el colaborador.

Según la académica, «escuchar ofertas» no debe ser un motivo de angustia para el profesional. Reconoce que hay personas que ni siquiera se atreven a reconocer su búsqueda con conocidos del mismo medio, por temor a ser delatados.

Cierto, es importante ser reservado, por ejemplo, con compañeros que pudieran correr el rumor. Pero, si existe la convicción de cambiar de trabajo es vital empezar a mover las redes de contacto para generar nuevas entrevistas. Aquí, lo fundamental es mantener el mismo nivel de profesionalismo hasta el último día laboral, pues el error en el que incurren muchas personas es que descuidan su desempeño porque están aburridos de su lugar de trabajo actual o sienten seguro el cambio de empresa.

¿En qué momento es necesario ir por otra oferta laboral?  la sensación de falta de pertenencia en la empresa; si se percibe que el jefe no aprecia el aporte profesional; o, sencillamente, cuando se percibe que el ciclo profesional en esa empresa concluyó.

Sospechar que un elemento del equipo se va (sobre todo si es valioso) no es una grata noticia, igualmente una vez que es confirmado la oferta laboral,  se debe avisar al jefe lo más pronto posible, para programar la salida. Hacerlo de un día para otro sí sería desleal.

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Uno de los errores más comunes a la hora de cambiar de trabajo es pensar que un empleo es mejor que el anterior, basándose solamente en la posibilidad de incrementar la remuneración. De ahí que la decisión de ocupar un puesto en otro sitio deberá estar basada en otros indicadores, como el deseo de crecimiento profesional y mejora en la calidad de vida.