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La diferencia entre las organizaciones que no logran sus objetivos y las que sí reside, en gran medida, en su tenacidad y perseverancia.

Un requisito importante para alcanzar proyectos es la fe y confianza interior que existe en las empresas y en sus miembros participantes.

Es importante tener presente que todos estos aspectos son desarrollables y pueden ser mejorados si organizamos el camino del proyecto hacia aquello que se desea como fin último, pero distribuído en pequeños pasos. Esta estrategia, permite que sus miembros terminen descubriendo que, el camino a transitar, será el objetivo en sí mismo.

A nivel individual, podemos pensar… ¿Qué son los sueños sino anhelos del alma, objetivos que en algún punto recóndito de la mente dudamos que puedan hacerse realidad? Si miras hacia atrás, ¿cuándo fue la última vez que con verdadera convicción y pasión lograste aquello que deseabas? Sea un viaje (que requiere juntar dinero), un objetivo físico o terminar una carrera (que requiere disciplina) o hasta un trabajo (que requiere perseverancia).

 

Soñar o proyectar, de manera individual o colectivamente es fácil; pero ¿qué puede limitarnos para cumplir esos sueños? Prestemos atención a estos 3 grandes errores que nos desvían del camino, y cuáles son las recomendaciones que ofrecemos a nuestros clientes para poder corregir este «auto-saboteo»:

– Quejarse: cuando nos quejamos ¿dónde enfocamos nuestra atención? En lo negativo, generando dentro de nosotros una actitud desmotivadora, victimizante y desesperanzada, en vez de activa, motivada y soñadora –que es lo que necesitamos para creer que podemos lograr nuestros sueños.
¿Qué hacer? Conectarnos con personas y actividades que nos motiven e inspiren y estén vinculadas con el proyecto.

– No decidir: en verdad, no existe cosa tal como “no decidir”. Cuando no decidimos, estamos decidiendo que alguien o algo tome las riendas por nosotros. Está bien dejar fluir, pero también es esencial tener en claro nuestro norte para determinar, en cada situación, si estamos alineados con nuestros objetivos y valores o no.
¿Qué puede ayudar? Escribir los objetivos a corto y largo plazo y consultar esa lista a diario. Esto hará que sean más fácil las decisiones.

– Tomar decisiones desde el miedo/ limitaciones: Cuando decidimos desde una limitación, el resultado sin duda será limitado y difícilmente nos llevará hacia donde queremos ir. Para lograr algo “grande” hay que decidir como si ya lo consiguiéramos, como si no existieran limitaciones. Esto requiere mucho trabajo personal además de una cuota de valentía.
¿Qué hacer? Reconocer las actitudes limitantes y anotarlas.

Por ultimo, las empresas y los individuos siempre deben recordar  este consejo de Steve Jobs: “Tu tiempo está limitado. No lo desperdicies viviendo el sueño de otra persona. No te dejes arrastrar por los dogmas, que es lo mismo que vivir con los resultados del pensamiento de otras personas. No dejes que el ruido de las opiniones de otros ahogue completamente tu voz interior. Y más importante, ten el valor de seguir a tu corazón y a tu intuición. Ellos, de algún modo, ya saben en lo que verdaderamente te quieres convertir. Todo lo demás es secundario.”

Entonces…¿Qué esperamos para alcanzar los objetivos?